Aquà el colega se monta un trÃo con sus vecinitas salidas. Hay tÃos con suerte, con la suerte de tener un par de vecinas guarras que le hacen un apaño en menos que canta un gallo. Este chaval se lÃa con las dos tipas y claro como siempre pasa, una está de vicio y la otra es puro vicio. La guarrilla rubia con mechas tiene unas tetas que no se las salta un torero, está buena hasta decir basta. La chica no le hace ascos a nada, igual le come la polla al vecino como la almeja a su compañera de piso. Es una sibarita y le gusta disfrutar de todos los placeres, no como su amiga que parece algo colgada.

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